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  • Felipe Ecenarro

Cosas que haces cuando quieres quitarte kilos y que no sirven

Actualizado: mar 6

1. Ser esclavo de la báscula.

Una báscula puede ser muy útil si queremos ver nuestra evolución a lo largo del tiempo, pero no es aconsejable obsesionarse con ella hasta el punto de pesarnos diariamente. Este dato es relativo: Mide nuestra masa ósea, nuestros órganos, nuestras heces, nuestra agua corporal, nuestra masa muscular y nuestra grasa. Sin embargo, pensamos que el dato que nos da solo tiene que ver con la grasa. Por ejemplo, la masa muscular ocupa poco y pesa mucho si la comparamos con la grasa, que ocupa más espacio y pesa menos comparativamente. Con una nutrición equilibrada y un poco de ejercicio, es probable que tonifiques, con lo cual aumentará tu peso corporal. Lo importante es cómo te sientes y tu volumen, es decir, las medidas de contorno. Eso te va a decir más que el dato de la báscula.


2. Esperar resultados de inmediato.

Ganar esos kilos de más nos ha llevado meses, incluso años. Ahora pretendemos perderlos en un abrir y cerrar de ojos. Con esta expectativa, es muy probable que la motivación caiga en picado. Buscamos un método rápido y mágico con el que perder mucho peso en poco tiempo, en vez de pretender un cambio de hábitos a largo plazo. Los resultados siempre aparecen si tenemos paciencia.


3. Eliminar por completo los carbohidratos.

Eliminarlos por completo hace que se les acabe cogiendo miedo, nos obsesionemos hasta tal punto de evitar a toda costa los alimentos con carbohidratos. Todos los alimentos se pueden comer, incluso darse algunos caprichos o recompensas emocionales. Todo es cuestión de comerlos en el momento y en las cantidades adecuadas.


4. Pasar hambre.

Para llevar una alimentación sana y, en consecuencia, bajar de peso, no basta con comer menos. Más bien es una cuestión de escoger bien los ingredientes. Si cambiamos el tipo de alimentos que hay en nuestro plato, nos saciaremos antes y no tendremos que comer tanta cantidad. Por ejemplo, servirnos la mitad del plato de verdura o ensalada y empezar a comer por ahí hace que tengamos menos apetito para el resto de comida, que suele ser más calórico. Pensemos que podemos comer una bolsa entera de patatas fritas o una gran ración de pasta, pero nadie come 500 gramos de verduras y tres lubinas en una comida.


5. Ser inflexible.

Cuando empezamos con el cambio de hábitos queremos modificar la alimentación, hacer ejercicio todos los días de la semana, tener hecha la compra perfecta y muchas otras cosas. Ponernos unos objetivos que sean más asequibles e ir alcanzando metas cada vez más grandes, pasito a pasito, nos ayudará a trabajar esa flexibilidad. La flexibilidad también incluye el ser capaces de salir de nuestra zona de confort y estar abiertos a probar nuevos platos o ingredientes que sean mejores para nosotros.


6. Olvidarte de las proteínas.

En una dieta de bajada de peso se suele perder masa muscular si no se toma un aporte adecuado de proteína y no se hace ejercicio. Por eso, en estos períodos en los que nos propongamos perder peso, es muy importante prestarle especial atención al contenido de proteínas de nuestra alimentación.


7. No tener vida social.

Debemos aprender a escoger fuera de casa, evitando frituras, el exceso de pan, controlando las grasas y, sobre todo, evitando abusar de las bebidas alcohólicas.


8. Contar a tu entorno que estás a dieta.

Tu entorno te va a cuestionar y vas a estar recibiendo mensajes todo el tiempo del tipo ‘por un día no pasa nada’, ‘¿pero tú no estabas a dieta, por qué te comes eso?’ o ‘estás obsesionada’. Lo que pasa ante esto es que el entorno, que no tiene la motivación para empezar este cambio, se siente incómodo al estar tomando conciencia de que ellos no hacen muy bien las cosas. Con el tiempo tus resultados físicos hablaran por si mismos.


9. Beber todo el agua del día de golpe.

Lo sentimos, pero eso de que ‘el agua adelgaza’, es mentira. Dicho lo cual, sí es verdad que puede ayudarnos a perder peso por su efecto . Sí hay estudios que demuestran que beber dos vasos de agua junto a la comida y otros dos en la cena ayuda a bajar de peso. El problema está cuando se nos olvida beber el líquido diario que necesita nuestro cuerpo a lo largo del día y lo hacemos directamente de una sentada o nos tomamos de golpe esos dos vasos en cada comida, ya que no conviene tomarlos muy deprisa para evitar un vaciamiento rápido del estómago, puesto que esto sería contraproducente si lo que queremos es beneficiarnos de su capacidad para llenarnos.


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